martes, 15 de marzo de 2016

La fórmula para dormir bien y despertarse lleno de energía


Cada uno tiene su propio ritual a la hora de levantarse. Algunos se despiertan y empiezan a dialogar consigo mismos, otros tradicionalmente aplazan la alarma por 10 minutos, y los terceros se levantan rápido y sin problema. El entrenador de fitness Craig Ballantyne tiene un blog acerca de la alimentación sana y cómo despertarse en la mañana fresco como una lechuga. Desarrolló la fórmula «10-3-2-1-0», gracias a la cual puedes descansar bien durante la noche y despertarte lleno de energía.
Craig Ballantyne cree que un sueño perfecto empieza de día y tienes que prepararte con anticipación. Para esto propone prestar atención a cinco puntos de tiempo:
  • 10 horas antes de dormir: nada de cafeína.
  • 3 horas antes de dormir: no comas ni tomes alcohol.
  • 2 horas antes de dormir: no trabajes.
  • 1 hora antes de dormir: nada de pantallas.
  • 0: el número de veces que debes aplazar tu alarma en la mañana.
Diez horas: es la cantidad de tiempo que se tarda la sangre en eliminar el efecto estimulante de las bebidas que contienen cafeína (café, té verde, té negro, Coca Cola, bebidas energéticas, chocolate, etc.).
Tres horas: el organismo descansa plenamente en lugar de gastar energía en la digestión de la cena y la eliminación de las consecuencias por el consumo de alcohol.
Dos horas: no hagas nada del trabajo, ni siquiera pienses en eso. Para trabajar tendrás todo el día siguiente.
Una hora: excluye el uso de todos los dispositivos que tengan pantalla: no hables por teléfono, no revises tu correo, no pierdas tiempo en las redes sociales, etc. Deja que tus ojos descansen.
0 veces: abrir los ojos con la alarma del despertador formula la costumbre de levantarse inmediatamente en lugar de sumergirse en un sueño de corto plazo después del cual te sientes cansado otra vez.

Gracias a esta fórmula tu sueño se vuelve más profundo y reparador, y tu organismo acumula energía para nuevos logros en el campo profesional y personal al día siguiente.

http://genial.guru/inspiracion-consejos/la-formula-para-dormir-bien-y-despertarse-lleno-de-energia-155155/



Sabia parábola acerca de la seguridad en sí mismo.

¿Cuánto vales?

¿Cuánto vales?

Un día un sabio maestro recibió la visita de un joven que se dirigió a él para pedirle consejo:
— Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro sin mirarlo, le dijo:
— Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... y haciendo una pausa agregó: — si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
— E... encantado, maestro— titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
—Bien— asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y al dárselo al muchacho, agregó:
— Toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas. El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, quienes lo miraban con algún interés.
Pero les bastaba el escuchar el precio del anillo; cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y solo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. Alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.
¡Cuánto hubiera deseado el joven tener esa moneda de oro! Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Triste, subió a su caballo y volvió a donde el maestro se encontraba:
— Maestro -dijo- lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera obtener dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
— Qué importante lo que has dicho, joven amigo —contestó sonriente el maestro—. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
— Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
— ¡58 MONEDAS! — exclamó el joven.
— Sí, -replicó el joyero— yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...
El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.
— Siéntate —dijo el maestro después de escucharlo— Tú eres como este anillo: Una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Tomado: http://genial.guru/inspiracion-psicologia/cuanto-vales-710/