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martes, 27 de enero de 2015





Cuando te enfrentas a la adversidad, ¿cómo respondes?

¿Has oído hablar de la historia de las  papas, huevos y los granos de café?

Esta es una historia de un hombre con una hermosa hija que se quejaba mucho de su existencia, su vida - según ella - era una miseria y  una lucha tras otra que la  llevó  a enfermarse  y se sentía  muy   cansada y derrotada.

Su padre, un chef, la llevó a la cocina. Él llenó tres ollas con agua y las puso a fuego alto. Cuando el agua empezó a hervir,   colocó las papas en una olla;  en otro recipiente  colocó algunos huevos (rompiendo accidentalmente uno en el proceso); y en la tercera, los granos de café molido.

A medida que las ollas hierven, el hombre escuchó pacientemente  los problemas de su hija, asintiendo con compasión pero sin decir una palabra.

Después de algún tiempo, el hombre apagó el fuego. Tomó las papas fuera de la olla y las colocó en un tazón. A continuación, tomó los huevos fuera de la olla y las colocó en un tazón. Por último, se sirvió café en dos tazas. En cuanto a su hija el hombre preguntó: "Hija, ¿qué ves?"

"Las papas, huevos y café", respondió ella, un poco decepcionado por la comida aburrida.

"Mira más de cerca," dijo el hombre. "Toca las papas y dime lo que sientes." Ella lo hizo y dijo que estaban blandas. El hombre le preguntó a su hija al romper uno de los huevos y que  describiera que sentí: "Es duro", dijo .Finalmente, el hombre le pidió a su hija tomar  un sorbo de café. "Es rico y sabroso", dijo la niña.

"¿Qué es lo que todas estas cosas tienen en común?", Preguntó el hombre.

"Son todos los alimentos," dijo ella rápidamente.

El hombre negó con la cabeza. "Mira más de cerca."

"Padre, estoy confundida. No veo una conexión, ni una relación”. Dijo.

Entonces el hombre le explicó que las papas, los huevos y los granos de café se habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo.

Sin embargo, cada uno reaccionó de manera diferente.

La papa entró en el agua dura e implacable, pero después de veinte minutos sumergidos en agua hirviendo, se hizo suave y flexible. El hombre explicó que la papa había absorbido lo que estaba pasando a su alrededor, y permitió que la experiencia entrara en ella, para transformar su terquedad en la aceptación.

Un frágil huevo se rompe fácilmente, derramando el líquido en su interior; pero  después de veinte minutos en agua hirviendo, el huevo se endurece y cuando esto sucede al romper  la cáscara , la yema y clara no se derraman . "El huevo es un principio duro por fuera y vulnerable por dentro ... pero después de esta adversidad, se endurece y se convierte en el interior resistente. La cáscara ( el mundo exterior) no importa más.

Los granos de café son esencialmente sin cambios antes y después de veinte minutos en agua hirviendo - pero sorprendentemente, se  habían transformadoal entrar en contacto con el agua, se habían convertido en algo nuevo y maravillosamente delicioso. Ellos impactaron su medio ambiente de manera significativa.

"¿Qué es usted," el hombre le preguntó a su hija."Cuando uno se enfrenta a la adversidad, ¿cómo respondes? ¿Eres una papa, un huevo o un grano de café? "

La moraleja de la historia es que no importa lo que pase, lo único que podemos controlar es lo que sucede dentro de nosotros. Elegimos nuestras interpretaciones y nuestras respuestas.

¿Eres una papa, huevo o un grano de café?

Medita sobre esto: elegir una adversidad de su pasado, y pensar en cómo ha cambiado la forma de ver las cosas. 
¿Te hicistes suave y flexible después de haber comprendido  una nueva perspectiva que en algún momento te has  resistido con vehemencia? 
¿Te hicistes fuerte  y resistente en el interior, incluso cuando tu capa exterior se rompió?
¿Sabes  transformar tu mundo a través de las lecciones que ha aprendido? ¿Qué hay de una adversidad que está pasando ahora? ¿Usted ve las cosas de manera diferente ahora (todavía)?

Tenemos todas las situaciones como las papas , y los huevos y los granos de café en un momento u otro. No hay una manera que sea mejor que otro; es diferente, y depende de la situación.

Siempre y cuando  reconozcas  cómo te has visto afectado por la adversidad, o sea cómo decides responder ante las situaciones difíciles, o problemas  puedes elegir mejores respuestas que se alinean con tus valores y objetivos.
Y no se te olvide ... estar agradecidos por estas papas, huevos y granos de café!
Paz y tranquilidad,


Sugerencia
"Prueba una sesión de meditación en la mañana y observa cómo la paz y la tranquilidad la  llevas  a lo largo del día"

lunes, 22 de diciembre de 2014

MIEDO. Definición

DEFINICIÓN DEMIEDO

La palabra miedo proviene del término latino metus. Se trata de una alteración del ánimo que produce angustia ante un peligro o un eventual perjuicio, ya sea producto de la imaginación o propio de la realidad.
El concepto también se utiliza para nombrar al rechazo o aversión que siente un individuo a que le pase algo malo u opuesto a lo que pretende para sí mismo y para sus seres queridos. Por ejemplo: “Cuando el ladrón sacó el arma, sentí mucho miedo”“Nunca tuve tanto miedo como cuando leí, por primera vez, un libro de Stephen King”“Me da miedo que el tío Ernesto no supere la operación”.
Puede decirse que el miedo resulta desagradable para quien lo padece. Esta emoción, sin embargo, también funciona como un método de supervivencia ya que pone en alerta a las personas y los animales frente a una amenaza. De esta manera, una cebra que siente miedo por los leones, huirá apenas advierta la presencia de su depredador. Algo similar hará un hombre que, al escuchar disparos, se pone a resguardo por miedo a resultar herido.

Aunque estamos hablando del miedo desde un punto de vista general, tenemos que ser conscientes que existen diversos tipos de él. Así, entre las clasificaciones más habituales nos encontramos con las siguientes:
  • Miedo a los cambios. Tanto las personas adultas como los niños pueden sufrir este pavor a modificar no sólo su rutina sino también su entorno. Esto se puede producir por culpa de un cambio de colegio, de trabajo, de ciudad, de amigos…
  • Miedo a la oscuridad. Si hay un pavor que sea muy propio de los más pequeños es este que puede producirse a raíz de pesadillas, de situaciones que se imaginen o de cuentos que les hayan asustado. En este caso, los niños que lo sufren es habitual que tengan que dormir con alguna luz encendida en su habitación.
  • Miedo a los animales. Todos podemos sufrir este miedo a los animales en general o a alguno en concreto. Lo mejor para superarlo es informarse bien de aquellos, de los peligros que pueden traer consigo y también de todo lo bueno que tienen.
  • Miedo a las tormentas. En la etapa infantil es cuando se produce más frecuentemente este pavor, no obstante, existen muchos adultos que siguen sufriéndolo y en concreto tanto a las citadas tormentas como a los propios truenos.

Además de estas distintas clases de miedo, también podemos subrayar que existen otros tales como el miedo a la separación, los llamados “escolares” que son aquellos en los que se tiene pavor ante el fracaso o ante las actividades públicas, o bien los nocturnos.
Es importante destacar que, más allá de su función biológica y psicológica y de su calificación como emoción desagradable para los individuos, el miedo también aparece en el arte como una forma de entretenimiento. Por eso constituye un género literario (como los cuentos o las novelas de miedo) y un género de la industria cinematográfica (el cine calificado como de terror) por sí mismo.
Esto quiere decir que las personas pueden comprar un libro o ir al cine para sentir miedo, aunque saben que esa emoción está generada por un producto artístico que no le generará un daño real.

Concepto http://definicion.de/miedo/#ixzz3MfYOib00

jueves, 20 de noviembre de 2014

El Estrés, recomendaciones para su manejo.

3 técnicas de control emocional para combatir el estrés

El estrés es una defensa natural contra situaciones demandantes, pero mantenerlo prolongadamente afecta tu vida. Practica estos ejercicios y ¡cuídate!

3 técnicas de control emocional para combatir el estrés

Un estado de estrés crónico provoca estados de depresión que afectan todas las esferas de una persona. Evítalo.

El estrés es un estado de tensión física y mental que se genera como respuesta automática ante situaciones externas que son percibidas como amenazantes o demandantes. Se sabe que en sí mismo el estrés no es algo “malo” pues nos impulsa a conseguir objetivos e incluso puede ser saludable sí se sabe manejarlo eficazmente.
En un primer momento la respuesta de estrés es necesaria y adaptativa, pero sí ésta se prolonga o intensifica se pueden experimentar serios trastornos físicos y/o emocionalesafectando el desempeño diario de una persona en sus diferentes esferas de la vida.

Tres fases de desarrollo del estrés

El estrés se ha dividido en tres fases principales:

• Fase de alarma o huida:

Se presenta cuando nuestro organismo se prepara para producir el máximo de energía, con los consecuentes cambios químicos. El cerebro envía señales que activan la secreción de hormonas, que mediante una reacción en cadena provocan diferentes reacciones en el organismo como  son: tensión muscular, agudización de los sentidos, aumento en la frecuencia e intensidad de los latidos del corazón, elevación del flujo sanguíneo, incremento del nivel de insulina para que el cuerpo metabolice más energía, etc.
Cuando pasa la señal de alarma nuestro organismo se relaja y recuperamos el estado de reposo. Si la situación se mantiene de forma continua,  pasamos a la siguiente fase.

• Fase de adaptación:

También se le conoce como fase de resistencia y se presenta cuando se mantiene la situación de alerta sin que exista relajación. Es entonces cuando el organismo intenta retornar a su estado normal, y se vuelve a producir una nueva respuesta fisiológica, manteniendo las hormonas en situación de alerta permanente. Esta fase llega a su límite cuando se agota la energía.

• Fase de agotamiento:

Sucede cuando el estrés se convierte en crónico, y se mantiene durante un período de tiempo que varía en función de cada individuo.  En esta fase se experimenta debilidad y aparece una sensación de angustia y ansiedad que termina por afectar la salud física y/o emocional de la persona.
Los principales signos y síntomas que se observan en un individuo en esta fase son: apatía, colitis, gastritis, úlceras, insomnio, irritabilidad, enfermedades cardiacas, depresión,  etc.
Entre las causas más comunes de estrés en el trabajo se encuentran las siguientes:
•    Excesiva carga de trabajo.
•    Problemas interpersonales con compañeros y superiores lo que afecta el clima laboral.
•    Falta de conocimientos especializados para desarrollar las funciones.
•    Amenaza continua de recorte o restructuración organizacional.
•    Situaciones familiares y personales que obstaculizan e interfieren el desempeño en el trabajo.

Factores antiestrés

Ahora bien, no todas las personas se enfrentan a situaciones estresantes de igual forma. Lo que para algunos es una situación estresante para otros puede que no lo sea.  Esto se debe a ciertos factores como son:
• Actitud: Tiene que ver con la forma en que interpretamos la realidad que nos rodea,  por lo que para alguien una situación puede ser percibida como demandante y amenazante mientras que para otra representa un reto interesante o una oportunidad de desarrollo.
• Bienestar físico: La mala alimentación y nutrición estresa al cuerpo y a la mente perjudicando en sobremanera a quien se encuentra en este estado. Una persona sometida a estrés requiere más  nutrientes, vitaminas y minerales. Asimismo, la actividad física inadecuada puede provocar un estado estresante para el organismo.
• Redes de Apoyo: Somos seres sociales que necesitamos de los demás,  y por lo tanto la mayoría de las personas requiere de alguien en sus vidas en quien confiar en un momento difícil. Cuando se carecen de redes de apoyo,  las situaciones estresantes se hacen más difíciles de manejar.
• Oportunidades de relajación: Las actividades recreativas nos proporcionan espacios para liberar tensiones. Cuando una persona carece de intereses externos, pasatiempos o de un medio de relajación, es muy probable que no consiga manejar situaciones estresantes ya que no podrá descargar el estrés que le provocan.
De esta forma, se puede establecer que una persona que tiene actitudes negativas,  estado de salud físico deficiente, falta de apoyo social y escasas oportunidades para relajarse, tiene altas probabilidades para experimentar con mayor ansiedad las situaciones estresantes.

Técnicas de control emocional contra el estrés

Existen técnicas básicas de control emocional para hacerle frente al estrés, y éstas pueden utilizarse antes, durante o después de un acontecimiento estresante.

1º Respiración profunda:

Esta técnica es muy fácil de aplicar y es útil para controlar las reacciones fisiológicas al enfrentar  situaciones emocionalmente intensas.
- Inspira profundamente mientras cuentas mentalmente hasta 4
- Mantén la respiración mientras cuentas mentalmente hasta 4
- Suelta el aire mientras cuentas mentalmente hasta 8

2º Detención del pensamiento:

Esta técnica se centra en el control del pensamiento y para ponerla en práctica debes seguir los siguientes pasos:
- Cuando empieces a encontrarte incómodo, nervioso o alterado, préstale atención al tipo de pensamientos que estás teniendo, e identifiques todos aquellos con connotaciones negativas (centrados en el fracaso, el odio hacia otras personas, la culpa, etc.)
- Repite hacia ti mismo “¡Basta!”
- Sustituye esos pensamientos por otros más positivos
El problema de esta técnica es que se necesita cierta práctica para identificar los pensamientos negativos, así como para darles la vuelta y convertirlos en positivos.

3º Relajación muscular:

Esta técnica  requiere entrenamiento previo siguiendo los siguientes pasos:
- Siéntate tranquilamente en una posición cómoda. Cierra los ojos.
- Relaja lentamente todos los músculos de su cuerpo, empezando con los dedos de los pies y luego haz lo mismo con el resto del cuerpo hasta llegar a los músculos del cuello y la cabeza.
- Una vez que hayas relajado todos los músculos de su cuerpo, imagínate en un lugar pacífico y relajante (por ejemplo en una playa). Cualquiera que sea el lugar que elijas, imagina que estás totalmente relajado y despreocupado.
Practica este ejercicio tan a menudo como sea posible, al menos una vez al día durante unos 10 minutos en cada ocasión. Si te ha convencido la utilidad del ejercicio, recuerda que debes practicarlo para llegar a automatizar el proceso y conseguir relajarte en unos pocos segundos.
Finalmente, es importante considerar que las situaciones estresantes están presentes en nuestra vida cotidiana y evadirlas, negarlas o reprimirlas podrían ser factores desencadenantes de serios problemas de salud física y emocional a largo plazo
POR: MTRA. ALEJANDRA APIQUÍAN, UNIVERSIDAD ANÁHUAC
Coordinadora Académica de la facultad de Psicología de la Universidad Anáhuac México Norte