lunes, 18 de enero de 2016
sábado, 16 de enero de 2016
Tipos de Habilidades Sociales
Los tipos de habilidades sociales
Lazarus (1973) fue uno de los primeros en establecer, desde una posición de práctica clínica, las principales
clases de respuesta o dimensiones conductuales que abarcaban las habilidades sociales.
Este autor indicó cuatro capacidades: decir “no”, pedir favores y hacer peticiones,
expresar sentimientos positivos y negativos e iniciar, mantener y terminar conversaciones. Las clases de respuesta que se han propuesto posteriormente, y ya desde un punto de vista empírico, han girado alrededor de estos cuatro tipos de respuesta. Las dimensiones conductuales más aceptadas en la actualidad (Pérez-Santamarina, 1999) (Torbay et al., 2001) (Portillo, 2001) son las siguientes:
Las habilidades sociales anteriormente citadas comprenden un extenso conjunto
de elementos verbales y no verbales que se combinan en complejos repertorios
conductuales. Además, de los componentes verbales y no verbales, las habilidades
sociales dependen de procesos cognitivos (pensamientos, autocríticas, sentimientos,
etc.) para su correcta ejecución. Pero la habilidad social no es meramente una suma de
componentes verbales y no verbales unidos a procesos cognitivos, sino que supone un
proceso interactivo de combinación de estas características individuales en contextos
ambientales cambiantes. Asimismo, la destreza para desempeñar una habilidad
social puede no tener ninguna correspondencia con la desenvoltura de
otras (ej: conversar y rechazar peticiones), incluso considerando el mismo tipo de
habilidad la conducta concreta del sujeto puede variar según factores personales
(estado de ánimo, cogniciones, cambios fisiológicos) y ambientales (las personas con quienes esté relacionándose, el tipo de relación, la situación en la que se encuentre, etc.) (Fernández, 1999).
Un ejemplo de la importancia de los aspectos cognitivos en la interacción social lo
constituye el sentimiento de soledad. La soledad se ha definido de varias formas.
Altman, 1975, la define como un estado desagradable que experimenta la persona al no
conseguir la relación social que desea o al perder una relación estable que ya poseía.
Cutrona, 1982, vincula este sentimiento más a la falta de satisfacción en las relaciones
interpersonales mantenidas por el individuo que a la frecuencia o cantidad de los
contactos sociales. Isidro et al. (Isidro, Vega, & Garrido, 1999) definen la soledad como
un sentimiento desagradable vinculado a un desequilibrio en la percepción de las
relaciones establecidas con los demás, qué está determinado por la falta de confianza
del individuo en su capacidad para afrontar situaciones que potencialmente puedan llegar
a generarle soledad. Por otra parte, Shaver y Buhrmester, 1983, y Shaver, 1986,
proponen una teoría de la soledad basada en la insuficiencia de las provisiones que el
individuo espera le suministre el grupo al cual se ha unido.
A partir de estas definiciones de soledad se puede concluir diciendo que el sentimiento de soledad
es una percepción individual que puede estar motivado por una falta de habilidades
sociales que provoca la disminución de las interacciones sociales o hace que estas
sean menos gratificantes de lo deseado por el individuo. Pero también este sentimiento
de soledad puede ser independiente de las habilidades sociales que posee el
individuo y sustentarse más en las creencias o expectativas que tiene la persona.
En este último caso, más que dotar al individuo de ciertas habilidades sociales sería
más correcto trabajar sobre las expectativas y pensamientos de la persona con el fin
de lograr que estos fueran más realistas y adaptativos.
Tomado de:
http://ocw.unican.es/ciencias-de-la-salud/ciencias-psicosociales-i/materiales/bloque-tematico-ii/tema-7.-las-habilidades-sociales-1/7.5-los-tipos-de-habilidades-sociales
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sábado, 2 de enero de 2016
ZONA DE CONFORT
Salte de tu zona de confort
Tu zona de confort comprende ese territorio interno tuyo que conoces bien y que te ha acompañado hasta ahora en tu vida. Es un lugar que puede ser grande o chico, modesto o lujoso, alegre o triste, no importa: es tu zona. En esta zona te sientes seguro y aunque a veces incómodo, es tu zona de “confort”, y su confort consiste en que la conoces, la dominas y la tienes bajo cierto control. Eso te da un apoyo para seguir la permanencia en ella. No hay novedades, ni retos. En tu territorio te sientes cobijado y se convierte en un lugar de protección, aunque a veces no sea agradable.
Riesgos
Tu zona de confort es un territorio necesario y bueno para ti. Sólo que se debe de tomar como un punto base o punto de partida. Es tu punto de referencia para tu vida y actividades. Hay una relación cercana con tus emociones y tus patrones mentales cotidianos.
Si permaneces mucho tiempo en esta zona, existen varios peligros que te pueden llevar a la parálisis. En tu círculo personal de confort, ya no hay creatividad, ni aprendizaje. Ya te lo sabes todo allí dentro. Dejas de innovar y tiendes a caer en la rutina que puede llevar a la flojera, al no hacer nada. Cambias la emoción y la proactividad, el buscar nuevas soluciones por la seguridad de la rutina, que en muchos casos ni siquiera es agradable o satisfactoria. Repites las mismas actividades, los mismos caminos, los mismos chistes y los mismos pensamientos, una y otra vez, sin cambio. Estás en la seguridad de una cárcel y conforme pasa el tiempo se vuelve más difícil salir.
Sal de la zona
Salir de la zona de confort en primer lugar significa que entras en la zona de riesgo. Sales a lo desconocido y esto te genera angustia y miedo. Te puede dar miedo buscar un nuevo y mejor trabajo, comprometerte para casarte, intimar con alguien, conocer a nuevas personas, hacer llamadas, ir de vacaciones a un lugar diferente. Sí, es incómodo salir de la zona. Es un reto nuevo, desconocido, que en un principio puede no gustarte nada. Tu cerebro primitivo te dice: “Huye”, “no lo hagas”, “la verdad no puedes con esto”, “esto no es para ti”, “regresa a la seguridad e tu zona de confort”, etc.
Si logras vencer este riesgo y el nuevo reto, los beneficios serán increíbles. Pero, aún si fracasas la primera vez, eso no quiere decir que valía la pena quedarse en la zona de confort, quiere decir que tienes muy poca práctica y requieres más intentos. El lanzarte a la aventura hará que tu valentía conecte con tu cerebro prefrontal que te provee de motivación para explorar qué hay afuera, la atención hacia tu entorno se agudiza, empiezas a aprender nuevas cosas, y aumentan las conexiones neuronales en tu cerebro. Las posibilidades son ilimitadas. Descubrirás que puedes construir y generar nuevas ideas con mucha facilidad, te vuelves más creativo. Unes unas ideas con otras y al final del día puedes regresar a tu zona de confort enriquecido.
El Esfuerzo Personal es maravilloso!!
Las circunstancias de la vida, por muy negativas y desfavorables que nos sean, no determinan quienes somos. Siempre podremos controlar nuestro propio ser, evitar dejarnos llevar por la amargura o volvernos insensibles a los demás. Da igual lo injusta que nos sea la vida: no tenemos por qué responder de igual forma, en nuestras manos está ser personas positivas y buenas a pesar de todo lo malo vivido.
© Autor: Shoshan.
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